Skip to content

“…si lo construyes vendremos”

abril 15, 2012

Esta mañana me levantó una voz interior al modo de Kevin Costner en aquella película “…si lo construyes vendremos”, a mi me decía “…si empiezas, Semari volverá” y dando vueltas a mi neurona lo entendí. Tenia que volver a hacer algo de deporte. Empezare por andar. Así que me dispuse a ello. Aquí, donde resido ahora en Tolosa, es muy posible. Cuentas con varias opciones, montaña, campo, recorrido junto al rio Oria al modo vía verde. Elegí esta ultima en dirección a Alegia que se encuentra a unos 4km de Tolosa. Mañana fría y lluviosa, da igual chubasquero al canto y a tirar. Para cuando entre en calor llevaba un rato. Pero extasiado por lo que veía. Hasta ahora sólo me había limitado a ver la obra, Tolosa, la carretera, el Eroski y poco mas. ¡Que bonito es esto! Todo se está vistiendo de primavera a pasos agigantados. Cuando llegué los arboles estaban pelados y ahora casi todos se les ve hojas de diversos tonos, entre los marrones y verdes. Y agua, mucha agua por todos lados. El Oria va crecido pues desde la semana pasada no para de llover. Una lluvia del norte, suave, gotas que no molestan y que persisten empapando  todo. Aún no he visto “jarrear” que es llover fuerte. Al llegar a Alegia me sorprendió, pues la calzada pasa por entre el río y la parte trasera de las casas antiguas de la población. Dejando a la vista los patios traseros. Todos contaban, ya fuera en parterres, esos que nosotros sembramos de rosales y geranios, o directamente todo el patio, digo que contaban con huerto. Aquí se siembra en un baso de Danone. Vi unas acelgas que las hojas las podría usar de chubasquero y me cubren toda la espalda, cebollas, habas que serían la envidia de mi compadre, verduras varias. Cualquier rincón es aprovechable, la tierra invita, es oscura, casi negra. Una delicia visual. Media hora y vuelta. Los zancajos abiertos -ver foto- pues olvidé que mi cuerpo hacia tiempo no andaba y tengo puntos débiles. Pero mereció la pena.

Anotaciones en mi moleskine, debo preguntar por qué lado ir del camino, pues me encontraba a unos por la derecha y cambiaba y cuando estaba acomodado venían otros me miraban y tenia que volver a cambiar de carril. Será el idioma   Imagen

Un día…

octubre 4, 2010

Levantarse.- Uf… una vuelta, otra más. Apago el despertador, mi vejiga a punto de estallar. Otra vuelta buscando el lado bueno de la sábana. Me siento, dolor en los pies. Maldito ácido úrico. Las zapatillas, ora están, ora se fueron de fiesta. Suelo frío, golpe contra la pata de la cama con el quinto metatarsiano del pie izquierdo, dolor, otra vez.

El Baño.- El primer orín sentado, he descubierto que así me ahorro gritos luego. Un gas, otro.  Fuera pijama y a la ducha. Primera sensación buena del día. Agua fría, la bombona. La mili me hizo fuerte y aguanto. No hay gel, no hay problema salgo y pillo el de manos. Termino y tampoco existe la toalla. Josemari nunca fue previsor. Me seco con la del bidé que está nueva y admite mucha agua.

Desayuno.- …con diamantes no, café y tostadas apunto de churruscarse, para su alivio las unto con mantequilla o aceite y tomate, según me coja. Antes de todo lo anterior Omeoprazol de 40mg, por que no hay otro más fuerte. Me ayuda a que mi estomago y yo estemos en paz veinticuatro horas. La tele a las siete es un ir y venir de cadáveres y detenciones. Pongo Clan y veo Bob Esponja que me sirve de auto ayuda. El café ha puesto a trabajar mi intestino y me siento por segunda vez a rezar.

Trabajo.- Hasta hace un mes no, pero ahora si. Felizmente y agotador. Pensar, hablar, pelear. Ensuciarse, eslomarse – que es muy de aquí-  crear, hablar otra vez y a casa. Ocho horas y tarea realizada. Como estoy en un periodo de iniciación estamos proyectando algo interesante y pensamos con futuro. Los dioses nos ayuden y las hadas nos protejan o al revés.

El Baño.- Otra vez y con razón que llego como un cochino en una esterquera. El momento del día. Agua sobre mi lomo. Mas agua, lo siento por mi compadre chico que tiene que depurarla. Pero suelto el par de kilos que vienen de más. Reconfortante el pasar del calor al frío con tan solo un toque de monomando. Termino siempre con agua fría. Aunque sea uno de Enero. Me lo enseño alguien a quién sigo estimando. Calzoncillos limpios y otro ser aparece frente a mí. Sonrío y escucho a mis hijas como se llevan de bien, a lo lejos.

A la cama.- Espero que todo el mundo se me duerma en casa. Lo hago yo a su vez pero en el sofá. Despierto malhumorado -palabrita hijo- y medio torcido y sintiendo todas mis articulaciones logro subir a mis aposentos. La niña en mi lado de la cama. Bájala y sube otra vez. La eternidad. Los cascos y El Larguero. La sensación de estirarse sobre la cama, cuando han pasado unas dieciocho horas de trajín es indescriptible. Hoy no toca la pastilla. Una Barbie aplastada por mis riñones se queja y con razón. La aparto y suavemente la deposito en el suelo. Lo demás no me acuerdo…ronco según mi mujer aunque yo lo niego todo.

PD: La comida, la merienda y la cena me la salto por que estoy a régimen y mi endocrino me ha dicho que no puedo hablar sobre ellas que cojo peso.

Septiembre

septiembre 4, 2010

Venimos de un veranito de cuidao y nos damos de morros con septiembre. Vaya mesesito. Septiembre es un lunes. Es un tremendo lunes estacionalmente hablando. Comienza todo otra vez. Hemos gastado dinero, pellejo, sonrisas, alegrías y penas. Y nos llega el lunes del año. A ponerse las pilas unos y otros a seguir al sol. Espero que no estemos más tiempo al sol, los dioses nos ayuden. Hemos tenido un verano de los de siempre, bueno algunos. Asistiendo a la prensa escrita los columnistas graciosos que nos hacen sonreír mientras mojamos las canillas en la mar salada. Y los otros de siempre con su infierno interior describiendo la Apocalipsis que está por venir. Todo igual.
Después de haber pasado una “jartá” de calor como dicen por la hispalis romana. Aún nos quedan unos cuantos por hay de viaje. Otros ya llegaron. Unas niñas se fueron a ver piedras a Escocia y a ver de paso el festival de teatro de Edimburgo. Que queda muy bien para luego llevarlo a los blog personales y al feisbu. Quemando el objetivo de la digital y llenando la SDS. Se fueron huyendo del sol que nos abrasaba a los que nos quedamos. Otros, unos cuantos del pueblo, se fueron al norte hispano para ver verde, que por estos lares ya no queda. Y allí seguro que mas de uno dio el valverdeño cabezazo y el vamos de rigor.

En medio ocurrió la feria, digo que ocurrió por que siempre es un milagro que haya. Y más en este tiempo de cartera a dieta permanente.

Me cuentan que en la víspera se vio un nuevo gigante cabezudo en la comitiva. O que iba alguien que no tendría que ir. O que vieron visiones que no se debieron ver. En fin el que iba y más contento que unas pascuas -algo muy de aquí- era nuestro nuevo alcalde. Espero que le ayuden las hadas buenas y que ventile el consistorio haciendo un paseíllo con los cabezudos para que se asusten los malos espíritus. Trabajo arduo tiene por delante. Veinticinco mil criaturas que dijo el nuevo regidor que estuvieron el sábado. Contadas de una en una y puestas en fila no llegan al puerto de Huelva. Así que Miguel Ángel o te apresuras a poner más o van a venir tortas con sabor a sal.

La feria de día todo un éxito. La caseta de día de la Pepa abarrota.  Estaba la pobre pepita pidiendo que se fuera la gente, como lo hacia Alfonso en Casablanca poniéndonos la calefacción en pleno agosto. Pedía un poquito de paréntesis para cargar las neveras y hacer dos platos de croquetas, pero el personal decía que los siguiera regando en la puerta. Mientras por encima de nuestras cabezas, los geranios y gitanillas de la madre de mi Manolo Becerro asistiendo incrédulos al espectáculo.

Por el real todo igual, la portada, los mojitos. Luego el puesto los churros, abierto desde el atardecer hasta el amanecer o viceversa. Y sin pastilla para el estómago. Luego mas allá el primer puesto de turrón con los mismos cocos cortados del año pasado. Por cierto ¿cómo los conservan de un año para otro?  Y luego mí estimado puesto de dulces. Después como una gran y única calle de diversión las casetas. Que no es lo que era desde que los pollos KIKI nos dejaron huérfanos de sus olores y megafonía.

Ahora nos viene  nuestra Reposilla, que es nuestra virgen y por eso nos deja tutearla. Haciendo su labor social no sólo bendice a su paso sino que va dejando las fachadas encalás y renovando cortinas. Haciendo también que entre el jabón dónde hace quince años que no entraba –en algunos casos- y repartiendo croquetas, empanadillas, dulces endémicos y sobre todo mucho ponche. ¡Que le gusta el ponche oye a nuestra patrona, la joia po larma!

Termino mi atentado y no quiero dejar pasar por alto algo que nos ha roto por dentro a un numeroso grupo de locales. Se nos ha muerto nuestro amigo Antonio Dávila, valverdeño de adopción. Nos ha partido el corazón que seguro iremos cosiendo con hilo del tiempo y de sus recuerdos. En estos casos es fácil empezar a listar las virtudes de alguien que se va. Tan sólo diré que nos dejó un gran tipo y que sabemos que mientras estuvo con nosotros exprimió la vida…

El sueño del melón produce monstruos.

agosto 10, 2010

Fue justo al terminar el telediario de la uno. Observé por la ventana que nevaba y me apreste a salir a la calle para verlo. Pero al salir me acordé de la fecha de hoy 9 de agosto. No presté atención a las recomendaciones de la razón y salí a la calle a  esquiar.

La calle Barberan y Collar se me mostraba como Borreguiles en Sierra Nevada. La bajé esquivando coches a la par que ancianas cargadas con bolsas de basura subian en dirección al contenedor que está junto a mi casa. Me desconcentró la hora, demonios a estás les da por tirar la basura siempre a mediodía.

Al pasar por la puerta de la Hacienda estaban los de mi peña y se alegraron al verme tan presto. Continué por la calle arriba, agarrado a un camión de reparto de DHL que hizo de tele arrastre hasta la cumbre del chino. Allí y con toda la calle arriba para mi me paré a pensar.

Pasaron unos cuantos cocodrilos volando tan cerca que pude casi oler sus cuerpos. Y de la tienda de los chinos salieron cuatro tíos cantando al son que Luis Parreño les dictaba. Cuando me dispuse a salir esquiando de nuevo me paro un municipal y me pidió la documentación de los esquíes. Pero al querer mostrárselos éste sonrió y me dijo que con dos cáscaras de melón no se podía esquiar por la puerta del ayuntamiento.

Al despertar de aquella siesta con el regusto del medio melón todavía en mi boca recordé la gran nevada de agosto en mi pueblo…

Besos y feliz feria…

¡¡Julio por Dios!!

julio 6, 2010

Del solsticio que nos abre la gran puerta del Hades veraniego. Un reino venido a menos pero con mucho calor, sal, levante y al final un poquito de poniente para volvernos locos. El ábrete sésamo de las cometas en las eras, que ya no vuelan. Qué pena de eras y cometas.

En junio tardío es el solsticio de verano, el que nos regala el día más largo del año.  Un coñazo de día que no se acaba nunca. Un solsticio que nos da paso a fiestas. Y nos sitúa en Julio que es otro mes de  santos, santas y pirulitos varios.

Y convoca el sudor. Convoca la parte carnal del ser. Y nos trae movimientos mágicos alrededor de una hoguera. Plegarias de colores con volutas de adormidera en algún poblado de la sierra. Una hippie sin sujetador bailando una psicodélia arrítmica. Hediendo al mismo infierno y mostrando sus pezones descolocados y erectos. Y gracias, deo gratias, a los dioses otra vez por permitir el jolgorio.

Más allá en las calles convocan a los vivos con flores y vítores al santo o la santa. Calor mucho calor, de mosquitos, grillos y chicharras. Y de luz incluso cuando anochece. Luz de antorchas y de faroles.  Cantes roncos de ginebra barata junto una barra cuesta abajo impresa de publicidad.

Como el escaparate de una vida se puede analizar la barra de una velá veraniega. En una esquina sonríe mostrando empastes una descolocada que salió después de un lustro de peleas. Aquí el mariquita de todos los santos perfumado hasta el tobillo. El macho puños cerrados al otro lado ojo avizor y oliendo a Barón Dandy. Niños corriendo por entre el gentío. Y detrás de la chapa con la argofifa mustia entre los dedos miss simpatía del 71.

Y flores, juncias, romeros, lavandas, restayos lejanos que nos acariciaban las canillas. Un paso sin palio y unos rezos cercanos. Oliendo a poleo de un patio hondo y oscuro. Las vecinas con sus mejores trapos y los maridos repeinados con la raya en medio. Largas cambias nos dan los mantones bordaos en los balcones al paso de las corrientes de aire. Los mantones y las colchas, que son mantones venidos a menos. Y que guardan recuerdos de todo el año. Por eso se muestran los unos y los otros. En olor de santidad y para que ésta los perdone por lo que han visto y oído.

Y después para cuando el día más largo se nos haya olvidado, viene Santa Ana. Que me recuerda a Santiago. Que son dos santos que convocan además de fe y gentío, mareas altas y tremendas olas en las playas. Y se le pide a santa Ana que nos siga queriendo todo el año. Que nos ayude a pasar el verano que es largo y sin ningún santo de por medio hasta septiembre. Un salto lunar. Sin red pero con bañador. Santa Ana en tanto que madre de santa y suegra de santo y abuela del mismísimo elegido nos viene a ver todos los julios. Y degusta los revoltillos y las mismas tortillas de todos los años. Le gustan los caldos con una mijita de hierbabuena. Y los cohetes mañaneros.

Que los santos nos acojan…

Cometas

junio 23, 2010

La suave brisa de la media tarde es de levante. Algo que sin duda luego aprenderemos ahora nos interesa tan sólo la cuestión de si sopla o no, cuanta gente va a ir y nada más.

Por la mañana he ido a por unas cañas, cuerda de cáñamo algo de cola y papel cebolla de colores. La he montado y me paso toda la mediodía mirándola con nerviosismo para ver si ha secado y comprobando si será fuerte.

A eso de las seis ya no aguanto más y con la misma sensación de estrenar unos zapatos enfilo la calle nueva arriba. Calle que se hace interminable hasta llegar a la cruz de Calañas. Cruzo y cuesta arriba miro la calle Bilbao, hasta el final. No veo a nadie por medio y eso acrecienta mis nervios o aún no ha salido nadie o ya están todos allí.

Paso por casa de mi tía Charo y me insiste como siempre en que meriende. Un vaso de leche con galletas a cambio de cinco duros. Es la aduana alimentaría que da paso a una tarde de juegos.

Al llegar al final de la calle veo que ya hay gente allí. Miro a los que suben por la calle Ayamonte y algunos vienen también con las suyas.

Llego a la era y busco un sitio desde el que poder volar mi cometa sin problemas de engancharse con nadie. Sopla un viento fuerte el esperado en dirección a Zalamea. Luego aprenderíamos que es de poniente.

Me queda una tremenda tarde de verano por delante. Sólo mirarla, soltarle hilo, enviarle de vez en cuando una carta. Que eran esos trozos de papel que hábilmente cortábamos y metíamos por el hilo. El viento se encargaría de llevarlos hasta la cometa. Que por entonces sobrevolaba las Aldefillas o los riscos terceros…

Velas, velás y vilorios…

junio 6, 2010

Tiempo de velas, de velás, de velar, de velorios y de vilorios. En esta primavera autentica de temperaturas, aires, fríos y aguas, nos llegaron los calores. Primavera de manual, de Manuel Toharia. De cruces de mayo casi en junio. De lutieres de pasos chicos para ser transportado por chiquillos. De mantillas enanas para engalanar pequeñitas cabezas. ¿Para cuando construiremos naves espaciales, aunque sean con costeros?

Tiempo de velas, de corrales y toldos que se despliegan como velas protectoras del sol. Que protegen las macetas verdes del invierno. Y de sombras, de velas que sugieren medio día tranquilo, con olor a pozo y a corral desordenado de macetas. A galápago detrás de la costilla o del helecho acechando un trozo de lechuga.

De velas a los santos floridos y a las vírgenes de colores. A aquellas magias que nos dimos con mas o menos atino y que adoramos cual becerros dorados. Moisés allá en la cima sin bajar, esperando que la llama forje las tablas. Para luego romperlas. De velas petitorias y agradecidas, siempre encendidas. Cera de velas por los suelos y en los mantones bordaos.

Velás, mágicas noches de junio agradeciendo solsticios. Con sangría y sangre de toros y de vaquillas llenos de espanto y horror. Con barras de chapa y esquinas equivocadas con algún morador azul de mono y negro de grasa en las uñas. De niños corriendo y madres asustas. Algún cohete lejano y un perro ladrando en un patio. A santa Ana, san Julián, al santo que fuese menester. Por aquí nos trajimos un racimo de perejil y con él vino puesto san Pancracio. Dinero a él le ponían en litle Italy cuando don Fanucci murió a manos de un púbero Vito Corleone. Vendrá aqueste santo a cubrir agujeros económicos locales. Pongámosle una velita, una vela o un velón.

Y velemos con o sin viento a favor. Velemos a los que tienen que guiarnos. Digo que los velemos que en términos fotográficos es borrar. ¡Que los borremos oiga! Que no supieron, no saben y no sabrán. No nos valen. A otros y si luego no valen los velaremos también. Se trata de la democracia oiga. ¡Fuera! velados estáis por que no supisteis llevar las velas, ni velar por todos nosotros.

Es un velorio con muerto, pero un muerto relleno de todos nosotros. Los que tuvieron que llevar las velas de la nave ahora quieren llevar al muerto. Al velorio a cargar al muerto. Allí van y por el camino los bolsillos le abrirán. Si caen siete reales de vellón pues mejor. Con eso y todo lo anterior se pagarán sus terrazas para el jubileo.

Y algunos vilorios con uve dental. Plaza arriba plaza abajo con pipas en la boca y cabeza gacha. Contando las llagas sin cerrar en una obra a medio terminar. Otros también vilorios aplaudimos alternativas sin éxito.

Tapa del mes:

Sobre un trocito de pan tostado, untamos un poco de mermelada de fresa o frambuesa. Recostamos de lado un poquito de morcilla de la pringá y lo coronamos con una puntita de queso de cabra fuerte.

Recomiendo un vaso de vino tinto a temperatura media.

Besos.